Capilla MTC....

jueves, marzo 22, 2007

¿Por qué Jesús mostraba una atención particular a los niños?



Un día, los doce apóstoles estaban discutiendo para saber quién era el más grande (Marcos 9,33-37). Jesús, que adivinó sus reflexiones, les dijo una palabra desconcertante que conmovió y sacudió sus categorías: «El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
A su palabra añade el gesto. Busca un niño. ¿Acaso un niño que encontró abandonado en una calle de Cafarnaún? Lo trae, lo «pone en medio» de esa reunión de futuros responsables de la Iglesia y les dice: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, a mí me acoge». Jesús se identifica con el niño que acaba de tomar en sus brazos. Afirma que es «un niño como éste» el que mejor lo representa, de tal modo que acoger a un niño semejante es lo mismo que acogerle a él, a Cristo.
Poco antes Jesús había dicho la siguiente palabra enigmática: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres» (Marcos 9,31). «El Hijo del hombre» es él mismo, y son al mismo tiempo todos los hijos de hombre, es decir, todos los humanos. La palabra de Jesús puede comprenderse: «los seres humanos son entregados al poder de sus semejantes». Con el arresto y los malos tratos infligidos a Jesús se verificará una vez más que los hombres pueden hacer cualquier cosa con sus semejantes indefensos. Que Jesús se reconozca en el niño que fue a buscar no resulta asombros, pues muy a menudo los niños también son entregados indefensos a quienes tienen poder sobre ellos.
Jesús mostró una atención muy particular a los niños porque quiere, entre los suyos, una atención prioritaria hacia los más desheredados. Serán sus representantes en la tierra hasta el final de los tiempos. Lo que se les hará, es a él, a Cristo, a quien se hará (Mateo 25,40). Los «más pequeños de sus hermanos», los que cuentan poco y a los que se les trata como cualquier cosa porque no tienen poder ni prestigio, son el camino, el paso obligado, para vivir en comunión con él.
Si Jesús colocó a un niño en medio de sus discípulos reunidos es también para que ellos mismos acepten ser pequeños. Jesús se lo explica a través de la siguiente enseñanza: «Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa.» (Marcos 9,41). Yendo por el camino para anunciar el reino de Dios, los apóstoles serán también «entregados a mano de los hombres». Nunca sabrán previamente cómo serán acogidos. Pero incluso para quienes les acogerán con un simple vaso de agua fresca, aún sin tomarlos muy en serio, habrán sido portadores de una presencia de Dios.
Este viernes 23 se dará comienzo a la catequesis familiar y el domingo 25 continuaremos con la catequesis para los niños de primer, segundo y tercer año que se preparan para recibir el Sacramento de la Primera Comunión.